Cristina y Lorena que asistieron el año pasado a Siloé, han vuelto a pasar un tiempo con aquellas personas. Al cabo de un año, algunas de esas personas seguían con sus vidas más o menos similares mientras que otras las han cambiado en parte ya que han cambiado el lugar de residencia, estudios y otros aspectos. El rato pasado con ellos ha sido muy agradable ya que hemos recordado los buenos momentos que pasábamos el año pasado todos juntos. Además nos hemos sentido con una gran satisfacción de saber que estamos ayudando a esas personas aunque tan solo sea dándoles tu compañía y conversación. Su agradecimiento se puede comprobar fácilmente en todos aquellos que con cada uno de sus abrazos, muestras de cariño o con una simple sonrisa y mirada lo dicen todo. Realmente nos ha merecido la pena la vuelta a este lugar.
Jose Luis: Yo el año pasado no estube en ninguna residencia ni centro para discapacitados, sino que estube acompañando a los voluntario que asisten a maristas los viernes por la tarde para que los niños pueden ir a divertirse y aprender deportes. Pero llevo un par de años llendo a la residencia de mi pueblo ya que mi abuelo esta alli, cuando voy a verle la mayoria de las demas personas mayores al ser del pueblo pues tambien me conocen(es lo que tienen los pueblos). Por esto el ir 30 min a ver a mi abuelo terminan siendo muchos mas ya que los abuelos empiezan a preguntarte sobre el pueblo, la familia, que si cuanto has crecido y tal, y muchas veces pues juegas con ellos al domino,parchis, etc. A mi me resulta mas facil el poder estar con gente que conoces y ayudarles, que por ejemplo ir a una residencia donde no conoces a nadie y te cuesta mas soltarte.
El año pasado Laura y Raquel realizaron el voluntariado en la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres, donde se sintieron muy agusto y por eso les ha dado mucha alegría volver y ver de nuevo a los ancianos. Es un voluntariado que no ocupa mucho tiempo, ya que sólo debes servir la cena, pero es muy gratificante.
Estaban muy contentas de volver a ver a las cocineras y a los ancianos con los que más relación tenían, que siempre agredecen y regalan una sonrisa a las personas que van a ayudar, y sobre todo les encanta la presencia de gente joven por la residencia.
Aquí dejamos unas cuantas fotos del voluntariado, donde se puede ver como se sirve la cena y como se realiza este voluntariado: